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¿Moderno o antiguo?
De Besande no existe hoy documento alguno arqueológico que atestigüe sus origenes. Pero por otro lado, su mismo nombre
nos descubre su antigüedad. Muy probablemente Besande es una reducción de Baso-andi, palabra euskera o ibérica
que significa 'bosque grande'. No podemos cerrar los ojos a esta evidencia: en el alto Esla abundan las palabras
prerromanas, euskeras. Hoy no existe bosque alrededor del pueblo, pero muy cerca está Monte Viejo, y, ¿dónde estuvo
situado este pueblo antes?.
Si el nombre es prerromano, la población primitiva no estaría donde hoy está, en la llanura, sino en una colina bien
defendida. Y esta opinión nos lleva el hecho de que, como dice un documento del siglo XVI, la ermita de San Nicolás,
que estaba situada en una ladera cercana, fue la antigua parroquia, en torno a la cual estaría la población. Ese
documento dice: 'VESANDE. La Hermita de Sant Niculás. Dice el libro del Arcipreste que fue antiguamente curado y tiene
alguna renta'.
Los pueblos antiguos estaban situados en las laderas de los montes, para dejar el terreno llano a los cultivos, pero
poco a poco fueron ocupando la llanura en busca de comodidad. Es un hecho bien comprobable. Por tanto, pensamos que
esta antigua población estuvo situada en la ladera donde estaba la dicha ermita, cuyas lizazas aún pueden observarse, y
más antiguamente en un castro cercano sobre una colina o altozano. Las exploraciones podrían confirmarlo.
La leyenda de la reina Constanza
La reina a la que nos hemos referido en el cap.I y cuya leyenda hemos relatado al hablar de Los Espejos, se completa con
la fuente de Besande donde bebió Constanza al llegar a este valle. Así nos los cuenta Antonio Valbuena: 'Se refiere a que
hallándose la augusta dama en Sahagún, abrumada de tristeza y enferma de tercianas, fue por consejo de sus médicos a
buscar la salud del cuerpo y el esparcimiento del ánimo a aquella parte de la montaña leonesa. Y cuentan que al llegar
en su expedición un poco más arriba de Besande, yendo con la terciana, abrasada de sed, vio una fuente muy clara y
abundante, que manaba a borbotones en una campera al lado del camino y quiso beber agua de ella.
En aquel tiempo y hasta cerca del nuestro, se prohibía severamente a los tercianarios beber agua fría mientras les
duraba la calentura y los acompañantes de la reina se opusieron respetuosamente a su antojo. Pero ella insistió y, como
era reina, se salió con la suya, bebiendo todo el agua que quiso. El resultado fue que se la cortaron las tercianas y,
atribuyéndolo a aquella agua, hizo, por gratitud, declarar exentos de alcabalas a los dos pueblos más próximos a la
fuente, la cual aún hoy sigue manando en el mismo sitio y la llaman la Fuente de la Reina'.
Hoy día esa fuente, situada en medio de un pequeño prado al lado del río, en la curva de la carretera, sigue manando una
agua friísima y ha sido canalizada hasta el río. Se la conoce también con el nombre de Fuente del Cuende.
El Besande moderno
La razón de que Besande cambiase de sitio pudo ser la mera comodidad, pero pudo haber sido otro factor. Y es que, estando
muy cerca el cruce de caminos o su bifurcación, y siendo lugar muy transitado en las primaveras y en los San Miguel por
los carreteros que viajaban a Tierra de Campos desde la Montaña, el lugar escogido en la vera del camino real era muy
a propósito para atender a los transeúntes y sacar así algún provecho. Ese fue el 'Besande de la Alameda', como el
anterior fue el 'Besande del Bosque'.
En Besande se encontraban dos caminos reales: el que venía de Pedrosa por Monteviejo, y el que venía de Siero por el
puerto de Picones. Desde la primera mitad de este siglo XX esos caminos se han convertido en modernas carreteras, salvo
en algunos tramos, en que la carretera se aparta. La que sube a Picones va por encima del antiguo camino real, que aún
puede observarse con facilidad cerca del pueblo. Y estos caminos pudieron ser vías romanas, con mucha probabilidad. En
Besande se unifican y el camino seguía, y la carretera sigue, en dirección a Castilla por el puerto de las Portillas.
A ese camino real se refiere la etimología popular de Besande. Llegó un pobre pidiendo limosna al pueblo, y después de
ser bien atendido, preguntó a una vieja: '¿Y ahora dónde está el camino para Valverde?'. Y ella le respondió,
indicándoselo con la mano, 'Ves? Ande'.
Y como hitos en la historia de Besande moderno podemos añadir: el 25 de marzo de 1904 el pueblo quedó casi totalmente
destruido por un voraz incendio, salvándose solo cuatro casas. En el año 1928 los vecinos crearon una central propia
de luz eléctrica para la iluminación de las viviendas y de las calles. En ese mismo año instalaron los edificios de las
escuelas, orgullo de la comarca. Todo esto demuestra bien el carácter activo y emprendedor de los habitantes. Hoy
Besande está renovándose, como los demás pueblos de la zona.
En la convivencia y en la hermandad
Estos tres pueblos, Siero, Valverde y Besande, están bastante distanciados y separados de los demás pueblos de esta
tierra por las sierras montañosas, por ellos han vivido siempre en cordial armonía, unidos por los lazos de la amistad,
como lo manifiesta una antigua costumbre, es decir, el modo de celebrar las rogativas de la Ascensión.
Con frecuencia, nuestros pueblos, como casi toda España, están afligidos por el azote de la sequía, pero, al mismo
tiempo que desean la benéfica lluvia, están impidiendo su llegada con la contaminación de la atmósfera. No hay tiempo
para hacer rogativas, pero sí lo hay para hacer excursiones con lujosos automóviles, cuyos motores van despidiendo gases
calientes y venenosos. Son las contradicciones del moderno progreso.
En el archivo parroquial se ha conservado un libro manuscrito, que el estudioso Juan Prieto ha desempolvado, donde se
describe cómo los tres pueblos celebraban esas rogativas en los comienzos del siglo XVII. Se partía muy de mañana en
procesión desde Valverde y desde Siero, precediendo los pendones, las cruces y las campanillas, en dirección a la ermita
de San Nicolás, que se hallaba unos 500 metros antes de llegar al pueblo de Besande, como 20 metros por encima del
camino real. Aquí celebraba la santa Misa uno de los curas de los pueblos citados, y a continuación se repartía el pan
y el vino para el almuerzo. Luego se avanzaba, también en procesión, hacia la iglesia de Besande, donde se celebraba
otra misa. Finalizada esta, se regresaba al respectivo pueblo con libertad y alegría. A esta rogativa asistían todos los
vecinos. Se advierte que nadie podía llevar armas ni caña de pescar. Hermosa costumbre, que tan novedosa aparece al
mundo de hoy.
Un obispo blanco en el Africa negra
En los pueblos de Tierra de la Reina florecieron muchas vocaciones religiosas para los Oblatos de María Inmaculada, en
la primera mitad de este siglo XX. Una de ellas fue el padre Ignacio Prieto Vega, hoy monseñor y obispo de Zimbabwe
(antes Rhodesia). Admirable y hermoso ejemplo el que dan estos heroicos misioneros, que se alejan de su patria y de su
familia para atender el progreso espiritual y material de un mundo subdesarrollado.
Un monumento que visitar y conservar
No la menciona Gómez Moreno, pero la iglesia de Besande es un buen monumento que conviene conservar con esmero. Aunque
reconstruida en el siglo XVII, conserva una portada románica de mucho valor, con dos columnas laterales, adornadas con
sendos capiteles. Consta esta iglesia de tres naves y una airosa espadaña.
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